Números de Fibonacci

Números de Fibonacci, el lenguaje de las matemáticas y el universo

En el año 2011, Eduard Punset, realizó un vídeo donde habla con Marcus du Sautoy, matemático de la Universidad de Oxford, escritor del libro Simetría: Un viaje por los patrones de la naturaleza, quien habla de los misterios de los números para descubrir su belleza y su magia. Es por eso de la importancia y de la responsabilidad de los profesores de escuelas infantiles y secundaria de hacer ver los números como algo divertido, que expliquen de qué tratan en verdad las matemáticas, que salgan del patrón convencional y aburrido que actualmente siguen enseñando, que sean dinámicos y hagan ver que el universo es pura matemáticas.

Las matemáticas nos ayudan a descubrir la lógica que subyace al mundo tan complejo y caótico en el que vivimos.

Marcus du Sautoy

En el vídeo de Redes 82: Las simetrías del universo, de Eduard Punset en el minuto 4:30, hay una gran explicación sobre el número Phi.

Transcripción de la explicación del vídeo

Los números de Fibonacci son los que componen una serie infinita, salen de ir sumando las dos últimas cifras e ir añadiendo el resultado de esa suma. Por ejemplo: 1, 1 , 2, 3, 5, 8, 13, 21,34, 55, 89, 144,...

Estos números aparecen en multitud de formas y fenómenos de la naturaleza. Los tallos de ciertas plantas, los petalos de muchas flores, una estrella de mar o una galaxia en espiral.

Tras la sucesión de Fibonacci, todavía se esconde otro número, un valor que de bien antiguo los humanos asociaron a las proporciones más perfectas y armoniosas y que para muchos idealiza la belleza de cuanto nos rodea. Tan sorprendente que incluso se llegó a asociar con los dioses.

Un número que empiezacon 1,61803... y al que se le puede añadir infinitos decimales más, es el número de oro, el número áureo, la proporción divina, una cifra con muchos nombres pero que los matemáticos conocen como phi.

Phi es una proporción entre dos segmentos, es el resultado de dividir dos distancias entre ella. Muchas medidas de la naturaleza guardan una relación muy próxima a Phi; por ejemplo: si dividimos nuestra altura, por la altura a la que se encuentra nuestro ombligo, obtendremos un número cercano a 1,6. Además de Phi también derivan otros patrones comunes en la naturaleza, como el ángulo aureo, que sale de representar la proporción aurea en un circulo.

De este modo Phi describe el orden de las hojas de una palmera, de las escamas de una piña, de las pipas en un girasol; pero aunque Phi es una de las razones matemáticas que abundan en la naturaleza, no es la única.

Nuestro mundo está cargado de geometría y de formas simétricas a todas las escalas, en todos los niveles de organización, desde la más diminuta molécula, hasta el más colosal cúmulo de galaxias. Formas que podemos explicar con el lenguaje matemático, para muchos, el lenguaje de la belleza.

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