Las ventajas de la co-creación

Las ventajas de la co-creación

Los beneficios que el cliente te diga qué producto quiere

La palabra co-creación últimamente está en boca de todos. Conferencias sobre marketing, blogs, medios de comunicación... Todo el mundo tiene este término en la punta de la lengua. No obstante, en muchas ocasiones no se utiliza de manera correcta, ya que su significado no ha llegado a calar tan hondo como la simpática palabreja. ¿Qué es realmente la co-creación?, ¿Qué beneficios tiene para las empresas?

En primer lugar, debemos delimitar lo que no es la co-creación. Este concepto no engloba los procesos encaminados a la externalización de la creación de propuestas por parte de terceras personas o empresas, ya que eso se denominaría Open Innovation. Tampoco podemos confundirla con el recibimiento de propuestas de mejora por parte de cualquier persona o entidad, ya que el llamamiento a estas propuestas abiertas se definiría como crowdsourcing.

Lo que sí plantea la co-creación es la aportación de innovaciones por parte de un grupo muy definido y segmentado, generalmente los propios clientes o fans de la marca. Es decir, este término engloba todas las actividades encaminadas a que los usuarios afines a la empresa participen en la creación de los productos que realmente quieren tener. De esta forma, son los propios clientes los que le dan las ideas a la empresa sobre lo que desean y/o necesitan.

Un llamativo y exitoso ejemplo de co-creación fue el de la conocida marca de patatas fritas Lay’s, que instó a sus seguidores a proponerles los sabores de patatas fritas que querían que Lay’s sacara al mercado. El usuario que planteara el sabor ganador se llevaría un porcentaje de las ventas del producto que él mimo había ayudado a crear.

Otro buen ejemplo (y seguimos en el sector de los snacks salados) es el de Doritos, que insta a los usuarios de sus redes sociales a que colaboren en la creación del vídeo publicitario que aparecerá en el intermedio de la famosa Super Bowl.

Hasta ahora lo que las compañías venían haciendo para introducir la opinión cercana del consumidor en la elaboración de los productos era llevar a cabo diferentes test y entregar pruebas de los artículos a los potenciales clientes para estudiar su reacción. Sin embargo, lo que falla en estos procesos es que el cliente no está eligiendo por sí mismo en ningún momento el producto que quiere crear, mientras que la co-creación le da la oportunidad al usuario de decidir qué producto quiere que salga al mercado. Este fenómeno hace partícipe al consumidor del proceso de creación, lo que deriva en que se implique mucho más con la marca, tenga una mayor fidelidad y que su experiencia de usuario sea completamente distinta y mucho más enriquecedora.

Por tanto, las empresas deben preguntarse si quieren seguir llevando a cabo una relación de marketing prácticamente unidireccional con el cliente o si, por el contrario, prefiere hacerle sentir el protagonista de un proyecto.

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