Las nuevas tecnologías en el aula

Las nuevas tecnologías en el aula

¿Realidad o futurible?

Todavía son muchos los profesionales de la educación (a todos los niveles) que se muestran reticentes a incorporar la manera definitiva y decisiva las nuevas tecnologías en las aulas. Sin embargo, los alumnos se enfrentarán en un futuro próximo a un mercado laboral plagado de tecnología y en el que le exigirán conocimientos sobre ella. Entonces, ¿qué sentido tiene todo ese escepticismo?

Antes de la aparición del papel, las historias se transmitían de forma oral mediante canciones, cuentos y mitos que pasaban de una generación a otra. Sin embargo, con la llegada del papel y los alfabetos, aunque los mitos, canciones y cuentos sobrevivieran, el conocimiento pudo transmitirse de forma más efectiva y duradera. Poco a poco, las antiguas escuelas fueron incorporando el papel y las tablillas y se generó una nueva forma de enseñanza... Y después de miles de años, la cosa sigue más o menos igual en las aulas. Papel, lápiz y memoria. ¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI, donde las nuevas tecnologías nos rodean y tenemos todo tipo de información a un clic de distancia, las aulas no hayan incorporado estas nuevas fórmulas de trabajo?

Es cierto que existen diferencias considerables entre países, pues mientras Reino Unido o Estados Unidos comienzan a adaptar, poco a poco, las llamadas "Ciencias de la computación" al currículum educativo, el sur de Europa o Latinoamérica aún está a años luz de la incorporación definitiva de la tecnología en las aulas.

Y ya no solo se habla de la falta de educación digital de los menores, que ya es grave teniendo en cuenta que son nativos digitales, sino también en las universidades. Nociones básicas sobre software, hardware, diseño, plataformas de creación de contenido o difusión en redes sociales están aún muy lejos de ser integradas en el temario de las facultades. Tal y como señala Enrique Dans, gurú de internet y profesor en el IE Business School, en su artículo "Educación y tecnología: aterrizando conceptos", "metodológicamente, seguir basando la educación en el mismo tipo de procedimientos que usábamos en un mundo anterior a Google no tiene ningún tipo de sentido".

La habilidad y conocimientos sobre el uso de las nuevas tecnologías es tan básico en el mundo laboral de hoy día como lo pueden ser las matemáticas, la física o los idiomas. Por tanto, lo lógico sería tratar esta materia como una más dentro de los diferentes cursos académicos (ya sean universitarios o preuniversitarios).

La desventaja que ven muchos profesores en la incorporación de las tecnologías al aula es la distracción de los alumnos. Sin embargo, esto ocurre debido a que el profesor sigue basando su didáctica en los métodos antiguos, por lo que, en tal caso, si el alumno tiene delante una posible vía de escape a su apatía, la aprovechará, desvinculándose así de la temática de la clase. Pero si la concepción del docente cambia e incorpora la tecnología como parte de su sistema de enseñanza, animando a los alumnos a buscar información complementaria sobre el tema a tratar o fomentando su capacidad de investigación, la situación puede sufrir un giro de 180º y aumentar el nivel de implicación y participación del alumno en la clase.

En cualquier caso, lo importante es formar a los alumnos en unos conocimientos que serán cruciales para su futuro en el mercado laboral.

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