Educación y nativos digitales

Educación y nativos digitales

Cómo potenciar de forma segura su nuevo modelo de aprendizaje

Los llamados nativos digitales poseen una peculiar forma de entender el mundo y sus interrelaciones debido a su estrecha vinculación con las nuevas tecnologías. Este fenómeno también tiene consecuencias en los procesos de aprendizaje de esta generación de "millenials" y en las herramientas que utilizan para obtener información educativa. Hoy vamos a analizar las consecuencias de este cambio de modelo en los niños.

La forma en la que actualmente un niño de 8 años juega, se comunica e interacciona con otros chavales de su edad está poderosamente influenciado por las TIC. Por ello, es necesario que las aulas y los profesores sepan adaptarse a estos fenómenos, de manera que incorporen estas tecnologías para hacer que el menor tenga un proceso de aprendizaje adaptado a sus propios intereses, a su propia forma de interactuar con el mundo que le rodea. Por otra parte, hay que añadir que internet ha hecho del proceso de aprendizaje algo mucho más dinámico y entretenido, pues permite al alumno interactuar con la información que está recibiendo y ahondar en aquellos aspectos que más llaman su atención. Una fórmula mucho más llamativa, motivadora y potenciadora de la curiosidad que los libros tradicionales.

Los nuevos dispositivos móviles como las tabletas o los smartphones también han llegado a los niños, lo cual ha generado nuevas formas de ocio. De hecho, los niños ya no se pasan tantas horas viendo la televisión como las generaciones anteriores. Y si se sientan delante de la pantalla, es con otro dispositivo en las manos mediante el cual poder estar comentando e interactuando con el contenido emitido. Además, los millenials están acostumbrados a buscar el contenido que quieren cuando quieren, no a dejarse llevar por el programa que les impone la cadena de televisión a una hora determinada.

Una de las consecuencias negativas de la excesiva interacción de los menores con las nuevas tecnologías es su incorporación a plataformas no diseñadas para su edad, tales como Facebook y otras redes sociales para adultos. Se estima que más de 7 millones de niños menores de 13 años tienen una cuenta en la red social de Zuckerberg, lo que puede generar problemas tan graves como la pedofilia.

Para evitar este tipo de situaciones, padres y profesores deben estar informados sobre las páginas que visitan los niños y sobre las plataformas en las que están registrados. Sin embargo, no se debe prohibir el acceso a internet a los niños, pues lo que se debe hacer es adaptar la navegación a su edad, fomentando de esta forma un ambiente educativo y enriquecedor para el pequeño. Por ello, están apareciendo varias redes sociales para niños en las que existe un control parental sobre la información que se publica, los amigos que se aceptan y los contenidos a los que se accede. Un buen ejemplo de ello es Banana Connection, una red social ideada para niños que fomenta la interacción con contenido educativo así como su creación a través de blogs propios en los que el niño pueda compartir contenido sobre sus hobbies y proyectos. Esta red social tiene cuentas adaptadas para padres, niños y educadores, de manera que se genere un buen ambiente educativo online y se controle la navegación del menor.

Lo importante es potenciar la curiosidad y la capacidad de realizar proyectos propios en el menor. Y qué mejor forma de hacerlo que a través de algo tan familiar para los nativos digitales como internet y las redes sociales. Pero siempre con la seguridad e intimidad que merecen los pequeños.

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